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La llegada suele ser a primera hora, y las mejores excursiones salen poco después. Un día en puerto no es para dormir hasta tarde.
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Inicio › Guías › Días en puerto y días de navegación: cómo es de verdad un día de crucero
GuíaTodo itinerario es en realidad un calendario de dos tipos de día, y no se parecen en nada. Uno es despertador temprano y hora límite; el otro no tiene forma hasta que tú se la das. Saber la mezcla antes de reservar importa más que la lista de puertos.
☎Llama ahora · +1-833-684-4250El día en puerto es el que tiene bordes. El barco llega a una hora fija y sale a una hora fija, y todo lo que quieras hacer tiene que caber entre las dos.
La llegada suele ser a primera hora, y las mejores excursiones salen poco después. Un día en puerto no es para dormir hasta tarde.
Suele ser media hora antes de zarpar, y en hora del barco. Quien va por libre y no llega debe alcanzar el barco en el siguiente puerto por su cuenta.
Unos puertos te dejan al borde del casco antiguo. Otros son terminales industriales a un buen trayecto de cualquier sitio interesante.
Donde no hay atraque, botes pequeños te llevan a tierra. Funciona, pero añade colas a la ida y a la vuelta, y es lo primero que se cancela con mar movido.
El día de navegación no tiene puntos fijos. El barco se mueve, no hay que estar en ningún sitio, y lo que pase depende por completo de lo que decidas.
Es cuando las piscinas, los toboganes, las actividades de cubierta y los espectáculos de día se llenan de verdad. En un itinerario con muchos puertos, buena parte queda vacío.
Sin despertador, sin hora límite, sin cola para bajar. Para mucha gente esta es toda la razón de elegir un crucero en vez de un viaje en tierra.
Como todo el mundo está a bordo, la agenda diaria está al máximo: charlas, clases, torneos, catas. Léela la noche antes o el día se te escapa.
Todos a bordo y con tiempo libre: es cuando se venden las bebidas, el spa y los restaurantes de especialidad. Conviene saberlo antes de ver la cuenta final.
Dos salidas de la misma duración a la misma región pueden estar construidas de forma muy distinta, y la lista del itinerario es donde se ve.
Más sitios, menos descanso. Bien si vas a ver cosas y no te importa madrugar. También significa estar en tierra, y gastar en tierra, casi todos los días.
Menos sitios, más barco. Bien para descansar, para familias que quieren las piscinas, y para quien encuentra agotador un puerto nuevo cada mañana.
Uno justo tras el embarque te ayuda a instalarte. Uno antes del desembarque te deja hacer la maleta sin perder un día en tierra. Dos seguidos a mitad son otro viaje distinto.
La distancia impone la mezcla tanto como el diseño. Los itinerarios que se alejan más del puerto de salida necesitan días de mar para cubrir la distancia, y por eso los cruceros largos y las regiones remotas suelen tener más. Nuestra guía de destinos explica cómo se combinan región y temporada.
Este es el dato práctico que de verdad protege tu viaje, y pilla tanto a viajeros expertos como a primerizos.
Se actualiza solo a la hora local. Si el barco mantiene su propio reloj, tu móvil te está mostrando una hora que la hora límite no usa.
Si una excursión contratada con el barco se retrasa, el barco sabe dónde estás y espera. Eso es buena parte de lo que pagas de más.
Ir por tu cuenta suele salir más barato y a menudo es mejor. Solo traslada el riesgo a ti: deja margen real y lleva los datos del agente portuario del barco.
Es un día completo en el que el barco navega y no hace escala en ningún puerto. No hay horario que cumplir, así que las instalaciones del barco llevan el día: piscinas, actividades de cubierta, charlas, clases y entretenimiento diurno funcionan al máximo porque todo el mundo está a bordo.
Son el día con el programa más lleno del barco, así que suele haber mucho más que hacer que en un día en puerto. Que te encajen depende de qué quieras del viaje: si navegas para descansar, son justo el objetivo; si navegas para ver sitios, te convendrá un itinerario con menos.
Varía mucho, incluso entre salidas de la misma duración y región, porque la distancia desde el puerto de salida impone la mezcla. La lista del itinerario de tu salida concreta lo muestra día a día. Los cruceros largos y las regiones remotas suelen llevar más.
El barco zarpa. Si estabas en una excursión contratada con el barco, normalmente espera, porque sabe dónde estás. Si fuiste por tu cuenta, llegar al siguiente puerto es tu responsabilidad y tu gasto, y por eso conviene dejar un margen amplio.
Es la hora con la que funciona el barco, y a ella se refieren todos los horarios y la hora límite de regreso. Navegar a otra zona horaria no siempre implica que el barco cambie sus relojes, así que la hora en tierra y a bordo pueden diferir mientras tu móvil sigue a la red local. Mira el programa cada noche.
A la mayoría de familias les funciona mejor una mezcla. En los días de mar las piscinas, los toboganes y los clubes infantiles están a pleno rendimiento y nadie tiene que estar en ningún sitio a una hora fija. Los días en puerto también pueden ser estupendos con niños, pero implican madrugar, colas para bajar y una hora límite.
Llama a un especialista, te da la cifra completa para tus fechas.